Futurismo exponencial
Aparentemente el filósofo y académico francés Michel Serres cree que las tres capacidades que definen al ser humano son la memoria, la imaginación y la razón.
En un mundo en el que las exigencias de rendimiento exigen el tratamiento mas rápido posible de cualquier demanda o petición, esta claro que el uso de los utensilios o herramientas técnicas o tecnológicas se ha convertido no solo en algo recomendable sino obligatorio.
Las sociedades siempre han sido dominadas por las personas que saben utilizar adecuadamente la información y que saben (o pueden) aprovechar la misma e invertir en la adquisición de herramientas adecuadas. Esto es asi desde que los homínidos empezaron a hacer uso de la razón, recopilando y manipulando la información a su conveniencia. Para ello necesitaron tres factores: memoria y razon. Posteriormente se añadió la imaginación.
Es lo que nos ha permitido reproducirnos hasta hoy y evitar la extinción. Hacían falta lideres que tomaran decisiones, algunas, las malas decisiones, llevaron seguramente a dichos grupos a la catástrofe y a la extinción. Las buenas decisiones conllevaron la salvación y la perpetuidad de la especie.
Aquellos lideres, incluso hoy en día, pueden ser de dos tipos: los lideres con consenso o sin consenso. Se trata de dos estados diferentes y es posible que de la noche a la mañana un líder pase de uno al otro por culpa de sus decisiones, según su actuación en el seno del grupo al que esta representando o manipulando, sea aprobada o reprobada.
Por lo tanto, un líder o lo que es lo mismo, la élite, puede prácticamente de la noche a la mañana pasar de ser amado a odiado y viceversa. Ello motiva revoluciones, guerras internas o al contrario, puede amansar a las masas después de un periodo trágico de la historia de una comunidad o nación. Lo segundo resulta más difícil puesto que en un contexto positivo la naturaleza humana olvida difícilmente las traiciones, mientras que cuando todo va bien, es más difícil reconocer las acciones adecuadas puesto que los individuos no consideran imprescindible dichas operaciones.
Desde mi punto de vista, ciertos lideres son catapultados a la cima del poder en momentos históricos decadentes o catastróficos con un ímpetu proporcional a la necesidad de subsistencia general o proporcional a la incapacidad para salir de un problema. Cuando todo va bien, todo el mundo baja la guardia, eso propicia la crisis a largo plazo y cuando ésta se hace insostenible, el descontento general busca una salida a través del primer líder capaz de ofrecer el cambio. El funcionamiento es parecido a la esperanza que gana una persona cuando empieza a creer en una fe o religión . En ese vaivén de los estados en los que el líder tiene posee o no la confianza, existen dos momentos tremendamente frágiles para la propia subsistencia del grupo, el primero es el momento en el que surge la revuelta ya que puede degenerar. El segundo es el momento en el que el líder se hace con el poder, ya que éste puede degenerar. Cuando el sistema lógico anterior no funciona, los individuos pueden reaccionar de manera aleatoria o ilógica, lo que puede poner en peligro la especie, es por lo tanto una reacción muy arriesgada.
El futurismo tendrá la capacidad de uniformizar la estructura política y económica mundial ya que la extensión de las estructuras geopoliticas son cada vez más importantes y extensas; es decir los individuos que las componen son cada vez más numerosos y por lo tanto menos controlables. Por otra parte, los territorios se extienden cada vez más. Se ha pasado de grupos étnicos en la Prehistoria a uniones de países, incluso a estructuras mundiales. Jaques Attali no es el único que piensa que un sistema político mundial dirigirá todo el planeta. Es prácticamente imposible que este sistema sea controlado por un solo líder. Varios serán necesarios para decidir o votar en nombre de todo el planeta en el seno de alguna estructura creada entre todos. Podría ser que gracias a las nuevas tecnologías todo el planeta votara a través de un sistema informático mundial. Podría desarrollarse un sistema basado en el referendum utilizado por los suizos, con consultas cotidianas y obligatorias propuestas a la población en un momento determinado de la jornada. Un bemol nuevo surgiría, el posible fraude informático de las consultas.
Para que dicho sistema pudiera subsistir ante tales problemas, solo cabrían dos soluciones; o la aceptación de las diferencias entre las naciones o individuos con posibles compensaciones que las acallaran, o la puesta en marcha de un sistema de fachada que hiciera creer a los individuos que el sistema funciona correctamente.
La posibilidad de que los grupos o naciones opositoras al gobierno pudieran criticarlo fácilmente, podría esclarecer y corregir a tiempo ciertos puntos pero acabarían entendiéndose y llegando a acuerdos.
Los medios de comunicación resumen y recopilan ya información del pasado y en el que a través de la Web podemos encontrar todo tipo de datos. La información al servicio de todos los ciudadanos, este es el cambio que puede producirse en nuestra época. Dos posibilidades se abren a nuestra mente: la posibilidad de corregir la política sin necesidad de recurrir a la violencia, o el uso de la violencia individual (atentados o suicidios) que demostraran la incapacidad, la frustración de las personas ante un sistema imparable e inhumano. A la asociación de los factores esgrimidos por Serres ha de añadirse el factor temporal, exponencial, lo que habrá que comprobar es si éste es el inicio o el fin de una era. El tiempo ha forjado al Hombre, también puede evidentemente acabar con él. Solo la imaginación podrá quizás salvar al Hombre.
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