HOGAR, PELIGROSO HOGAR...
Hay bebés que nacen ya contaminados o con algunas substancias no muy católicas en su seno, y desde nuestra más tierna infancia mantener una filosofía de mente sana y cuerpo sano como promulgaban los Antiguos puede convertirse en misión imposible en estos tiempos que corren, o mejor dicho que vuelan. Esperemos que no vuelen en mil pedazos.
Cuando uno tiene que sufrir la contaminación cotidiana de coches, motos, autobuses y que tras volver de una dura jornada de trabajo piensa que donde mejor estará es en su hogar, dulce hogar…se equivoca. Lástima que los productos tóxicos no tomaran en nuestro imaginario colectivo, la forma del cuchillo de la escena de la ducha en Psicosis, porque creo que esa imagen les corresponde mejor. Una espada de Damocles que ataca sin que nos demos cuenta y ante la cual estamos casi indefensos.
Y es que el hogareño se ha fabricado un espejismo. El homo occidentalis ha evolucionado en homo contaminental, hasta tal punto que los elementos contaminantes ya forman parte de nuestro organismo. La gran parte de ellos son filtrados por nuestro organismo y eliminados, otros al parecer podrían originar hasta un 35% de los cánceres que no se pueden explicar. Pero lo que es seguro es que aunque nuestro organismo sea capaz de eliminar la gran mayoría, dichos elementos nocivos se encuentran casi constantemente en nosotros, viven en nuestro seno y eso muy bueno no puede ser.
El homo contaminental no es tont@, tiene estudios, sabe leer y escribir, vive en la ciudad o en núcleo urbano lo que excluye que no esté al corriente de que los productos que consume son en su mayoría construidos en fabricas, lo que por lógica quiere decir que muy naturales no son. Sabe que hay productos nocivos y aunque no sepa su nombres científicos, se imagina donde pueden estar, en qué productos como por ejemplo los productos de limpieza.
Pero seguramente no se imagina que dichos productos le rodean más de lo que se cree. Y que aunque quisiera huir de ellos, evitarlos, no podría. Prisioneros de nuestros actos, de nuestra propia evolución. Yo a eso no lo llamo inteligencia sino mas bien estupidez humana.
De las más de 100.000 substancias químicas inscritas como tal en la Unión Europea solo 3.000 han sido estudiadas antes de su incorporación al mercado. Por ello la nueva directiva europea REACH supone una revolución (no todo en Europa es malo) y ha previsto que otras 30.000 sean analizadas en los próximos 11 años. Parece mucho, pero los consumidores podrán poco a poco recuperar un poco de libertad, libertad que ahora no tenemos gracias en gran medida a los monopolios y a la ley sin piedad del mercado de la competencia que favorece que las empresas utilicen productos baratos y que pueden ser tóxicos. Esta filosofía de mercado fue introduciéndose en la alimentación y ahora ya un yogur de melocotón sabrá melocotón pero es todo salvo melocotón.
Ejemplos:
Los phtalatos, es una substancia que se utiliza todavía para dar plasticidad al plástico y se usa en los productos cosméticos, los juguetes, lubricantes, solventes, envoltorios, equipamiento médico, aerosoles para el pelo, desodorantes, perfumes, pinturas y el textil.
Para más información sobre los phtalatos:
http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=186460&IdxSeccion=100442
http://www.observatorio-alimentario.org/noticias/detalle.php?numero=1230
Otro ejemplo: el bisfenol-A es un agente que se usa mucho en plásticos muy comunes, muchos utilizados en la alimentación, y se encuentra en los biberones, los CD, utensilios de cocina,
Os recomiendo leer al menos el primer artículo:
http://www.consumaseguridad.com/ciencia-y-tecnologia/2003/04/10/5924.php
http://ecoboletin.blogia.com/2005/063002-bisfenol-a-y-cancer.php
http://www.gencat.net/salut/acsa/Du12/html/es/dir1592/doc13261.html
Dichos elementos modifican el equilibrio hormonal de las personas que entran en contacto con ellos. Las normas europeas establecen unos limites que no se deben sobrepasar pero lo que no se tiene e cuenta es que al estar invadidos por otros productos, la cantidad total de las substancias peligrosas ingeridas o con las que entramos en contacto es superior a la que las normas calculan.
En decoración y construcción, encontramos los hidrocarburos que son muy volátiles y se encuentran en colas, parqués, ceras y pinturas. El benceno y el formaldehído son cancerigenos.
En los muebles y asientos (en casa, en el trabajo, en el transporte) y televisores, ordenadores hay unos retardadores de incendio que contienen bromo y pueden ser perjudiciales para el sistema reproductor, la tiroides y el sistema inmunitario.
Los productos del hogar como los solventes tienen éter de glicol que puede producir irritaciones de piel de las mucosas, efectos neuro-tóxicos y problemas de hígado y reproductivos.
La lista es larga, claro tanto que llevara años identificarlos todos, pero aunque cueste es importante que se haga para que un día podamos consumir productos sanos y que nuestra sociedad y sanidad publica puedan evitarse pérdidas irreparables en muchos casos y en todo caso costosos. Si se ha empezado una lucha contra el tabaco, como no iniciarla contra estos productos que invaden igual que lo hace un fumador imponiendo su humo a los demás? Al menos en el tabaco el fumado pasivo puede irse, pero en el caso de los productos que consumimos la terminología es tan complicada que un inexperto, osease un consumidor normal y corriente no sabe lo que hace y por ende no tiene prácticamente elección.
El colmo de los colmos es que incluso al pagarlos entramos en contacto con ellos, y es que las tarjetas de crédito poseen también elementos tóxicos.
Para deshacernos de ellos, poco podemos hacer. Se aconseja airear el hogar todos los días al menos 15 minutos, tirar los detergentes (incluida la lejía) y lavar con vinagre o productos ecológicos.
La publicidad nos dice que sus productos nos facilitan la vida, lo que no nos dice es que también nos la contaminan.
Para ver algunos compuestos peligrosos:
http://www.miliarium.com/Paginas/Prontu/Tablas/Quimica/Toxicos.htm
0 comentarios